El día del partido entre Colombia y Suiza en el mundial 2026 lo vi desde mi casa con mi familia. Desde antes de que empezara el encuentro ya estábamos emocionados, porque teníamos la esperanza de que Colombia avanzará a la siguiente ronda. Apenas sonó el himno nacional sentimos ese orgullo de apoyar nuestra selección y nos acomodamos frente al televisor sin querer perdernos ningún momento.
Cuando comenzó el partido, los dos equipos salieron con muchas ganas de ganar. Colombia intentó atacar desde el principio y por momentos parecía que el gol estaba muy cerca.
En mi casa todos reaccionamos a cada jugada: unas veces gritábamos de emoción y otras nos llevábamos las manos a la cabeza cuando el balón no entraba. Suiza también creó varias oportunidades y eso hizo que el partido fuera muy emocionante. Con el paso de los minutos los nervios iban aumentando, porque cualquier error podía cambiar el resultado.
Después de los 90 minutos y del tiempo extra, el marcador seguía 0-0. Ya solo quedaban los penales y ese fue el momento de mayor tensión. En mi casa casi nadie hablaba mientras veíamos cada cobro. Cada penal nos llenaba de esperanza o de preocupación. Al final Suiza ganó la tanda por 4-3 y Colombia quedó eliminada del mundial. Aunque fue un momento triste, los jugadores demostraron que lucharon hasta el último minuto y nunca dejaron de intentarlo.
Cuando terminó el partido sentí mucha tristeza porque quería ver a Colombia seguir avanzando. Sin embargo, también me sentí orgulloso por el esfuerzo que hizo el equipo durante el mundial. Fue un partido que viví con mucha emoción junto a mi familia y que, sin duda, recordaré por mucho tiempo.
